martes, 8 de mayo de 2018

La escultura y la pintura egipcia

La escultura egipcia se compuso de estatuas y relieves, que representaban en su mayoría la figura de los faraones y de los dioses, representados normalmente con piedra.

Las características formales son:
- Frontalidad, supone la visión de las figuras desde el frente.
- El cuerpo es simetrico, estático y el rostro inexpresivo, evidenciando severidad.
- Se suele presentar a las figuras de pie o sentadas, pero con el cuerpo rígido y los brazos pegados al cuerpo, caídos o doblados sobre el pecho.

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- Triada de Micerino
Se trata de unos de los conjuntos escultóricos más importantes del antiguo Egipto. En esta obra se observa al faraón Micerino rodeado de la diosa Hathor y de otra divinidad Cinópolis. En esta obra se observan claramente todas las características del arte egipcio: hieratismo, frontalidad e idealización.
Esta obra se encuentra en el Museo de Boston.

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- El escriba sentado
Se trata de una escultura realizada en piedra caliza, en la que se muestra una imagen muy realista del arte egipcio del Imperio Antiguo.
Esta obra se encuentra hoy día en el Museo del Louvre, en París.
Detalle del escriba sentado.
- El alcalde del pueblo.
Esta es otra de las obras que se salta los cánones de belleza y representación del arte egipcio. Se trata de la representación, en madera, de un noble de la V Dinastía. Cuando se hicieron las excavaciones, le dieron este nombre a la escultura por el gran parecido que tenía la obra con el edil de la localidad. Esta figura estuvo policromada (coloreada) y se encuentra hoy día en el Museo de El Cairo.

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- Etapa de Tell-El-Amarna.
Durante el breve reinado del emperador Amenhotep IV, se produjeron grandes cambios: la capital pasó de Tebas a Tell-El-Amarna, y la religión pasó a ser monoteísta: solo se adoraba al dios solar Atón y al faraón y su familia. 
Durante este periodo se realizó una escultura muy característica, que tendía a representar la belleza idealizada de la familia real y que mostraba a esta familia de forma muy unida, en escenas cotidianas.
Sin embargo, si hay una obra de la que tenemos que hablar, es de la del Busto de Nefertiti, esposa del faraón Akenatón. Este busto es una de las obras más bellas del arte egipcio, aunque en su representación hay novedades como las proporciones alargadas del canon que en absoluto son realistas.
Busto de Nefertiti, en Berlín. Imagen de wikipedia.org
Imagen de wikipedia.org

El siguiente relieve, también de la etapa de Tell-El-Amarna, representa al faraón Akenatón con su mujer y sus tres hijas. En ellas se muestra una escena familiar, de cercanía, en presencia del rey Atón.

De nuevo vemos un canón alargado, especialmente en cuanto a cabezas.


La pintura egipcia representaba de forma simbólica escenas de la vida cotidiana, o escenas religiosas. La pintura se realizó al temple, y a veces se esmaltó joyas como los sarcófagos. 
Tal y como sabéis, los egipcios no sabían representar la figura humana por lo que realizaban las cabezas de perfil, pero con el ojo enfrentado, mientras que el tronco estaba de frente y las piernas de perfil, simulando movimiento. Las figuras más importantes se representaban con un tamaño más grande, siendo el faraón la figura más grande. En estas pinturas no hay perspectiva y las figuras resultan planas, con rostros inexpresivos.
La pintura egipcia se utilizaba para decorar templos, palacios y tumbas funerarias, por lo que nos ha llegado una gran cantidad de muestras de estas pinturas.

Imagen de freddy lópez
Música y baile
El Libro de los Muertos
Interior de una cámara sepulcral, de imagenhistoria.com
Bailarina acrobática. Imagen de arteHistoria.com

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